La historia de Lucía: del nudo en el pecho al suspiro
Lucía llegó con prisa y escepticismo. En Tadasana, notó el corazón acelerado y hombros como armadura. Decidió quedarse cinco respiraciones más. Esa pausa sembró una curiosidad nueva: ¿y si soltar no es perder tiempo, sino ganarlo?
La historia de Lucía: del nudo en el pecho al suspiro
En Balasana, al abrazar el cojín, apareció un suspiro que no planificó. Sintió lágrimas discretas, alivio sin drama. Entendió que el cuerpo sabía por dónde empezar, y que su tarea era escuchar con paciencia y un poco de humor propio.